Es el paso que más determina que la cortina llegue perfecta o con algún ajuste pendiente. Con un metro común y cinco minutos alcanza, si se hace de la forma correcta.
Tomar bien la medida no es complicado, pero sí requiere un poco de método. La mayoría de los ajustes de último momento surgen de medidas tomadas apurado o en un solo punto de la ventana, cuando en realidad conviene chequear más de uno.
Tomá el ancho de la ventana (horizontal) en tres alturas distintas: arriba, en el medio y abajo. Es común que un marco no sea perfectamente rectangular, sobre todo en construcciones más antiguas, y esos milímetros de diferencia importan al momento de fabricar la cortina a medida.
Lo mismo, pero en vertical: medí el alto (de arriba hacia abajo) en el costado izquierdo, en el centro y en el costado derecho del hueco o del área donde vaya la cortina.
Por qué tres puntos y no uno: si medís un solo ancho o un solo alto y ese punto justo tiene una leve irregularidad del marco, la cortina puede terminar quedando ajustada de un lado o floja del otro. Con tres medidas y usando la más chica de cada lado, se evita ese problema.
Antes de anotar la medida final, hay que saber qué tipo de instalación vas a elegir: dentro del marco (la cortina queda embutida en el hueco de la ventana) o fuera del marco (la cortina se monta sobre la pared, cubriendo todo el vano). Esto cambia qué es exactamente lo que hay que medir, y lo explicamos en detalle en la nota sobre medida dentro o fuera del marco.
Parece obvio, pero es el error más común: medir todo y después tratar de recordar los números de memoria. Anotá cada medida en el momento, identificando bien de qué ventana es si estás midiendo varias.
Una foto de la ventana junto con las medidas que tomaste nos ayuda a confirmar que todo esté bien antes de avanzar con la fabricación, sin necesidad de que vuelvas a medir de cero.
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